El paisaje de Ginebra en invierno es realmente encantador, tanto como te puedes imaginar. Mires donde mires sólo encuentras belleza: el agua está congelada, el Jet d'eau funcionando, la nieve cubre la mayoría de los parques, tapando incluso la famosa escultura del reloj en flores, emblemático de la fantástica Geneve.
Incluso la comida es bonita: los famosos macarons, los puestos de perritos calientes con todos sus condimentos perfectamente colocados…
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